Jamie Cullum aparta el pop en Interlude

Título: Interlude.
Autor: Jamie Cullum.
Año: 2014.
Género: Jazz.

Canciones incluidas en el disco y su procedencia:

1. Interlude – Dizzy Gillepie, 1942.
2. Don’t you know – Ray Charles.
3. The seer’s tower – Sufjan Stevens, 2005.
4. Walkin’ – Nat King Cole.
5. Good morning heartache (feat Laura Mvula) – Billie Holiday, 1946
6. Sack o’ woe – Cannonball Adderley, 1960
7. Don’t let me be misunderstood (feat Gregory Porter) – Nina Simone, 1964
8. My one and only love – 1947
9. Lovesick blues – 1922.
10. Losing you – Randy Newman, 2008
11. Out of this world – Mercer, 1944
12. Make someone happy – Musical Do Re Mi, 1960.

Lo prometido es deuda, y cuando Jamie Cullum prometió un disco íntegro de jazz sabíamos que lo cumpliría y con creces. Los aficionados de este género somos conscientes del potencial de Jamie, por ello no es de extrañar que retomara las bases del jazz más profundo, y lo ha hecho en su séptimo y último disco de estudio, Interlude, que salió publicado el pasado octubre tras una grabación en tiempo récord. Con un total de 12 temas, se trata de un disco que se concibe como un homenaje al jazz y al blues mediante 12 estándares con temas emblemáticos del género; una novedad en el prestigioso pianista, pues se trata del primer álbum en el que no incluye una canción propia.

Carátula de “Interlude”

Pero eso no implica que Cullum haya variado su estilo. Es más que lógico entender que no le haya resultado complicado realizar un disco de estándares a un pianista y cantante que ha bebido de ellos en su formación, sin embargo, lo que diferencia a este disco es que no ha perdido la chispa y el carácter del estilo personal de Jamie. Los arreglos y la interpretación de cada uno de los estándares siguen la estela a la que el pianista nos tiene acostumbrados, sin perder un ápice de carácter y demostrando, una vez más, que es capaz de sobrepasar los límites establecidos. La vertiente pop con la que mezclaba los temas en sus anteriores trabajos ha quedado relegada en Interlude a un jazz pulido y renovado que bebe del swing proveniente de las más importantes BigBands de los años 30, consiguiendo de este modo una dosis perfecta entre modernidad y tradición.

Para realizar la grabación de este disco se han necesitado tan sólo tres días, un tiempo récord en el que se plasma un trabajo excelente y para el que Jamie ha contado con la ayuda de Laura Mvula, joven vocalista de soul, que aporta su voz en el tema Good Morning Heartache, un arreglo del original de Billie Holiday, que data de 1946. Del mismo modo, el gran Gregory Porter, realiza una colaboración junto al pianista en la canción Don’t let me be misunderstood, canción con la que presenta el disco y que Jamie ha escogido como primer single, un brillante arreglo del conocido tema interpretado por Nina Simone y posteriormente por el grupo The Animals.

Diego Peláez

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