La OCNE vive una segunda revolución en su nueva temporada

La Orquesta y Coro Nacionales de España presenta su nueva temporada marcada por obras y compositores con un importante trasfondo social.

Cartel de la nueva temporada de la OCNE

Al borde del abismo, las pulsaciones humanas revelan desde la insensatez hasta la enfermedad. La alucinación, el arrebato, los sueños delirantes y la fantasía hasta el exceso. Las sensaciones abrumadoras de culpa, dolor, o pérdida. Los celos y el amor sin límites. El caos, pero también el orden obsesivo. Todos los caminos que llevan a la enajenación han sido descritos por la música. Compositores como Liszt, Tartini, Paganini o incluso Berlioz, conocían y experimentaron estas emociones que les llevaron al terreno de los “malditos”. Compositores que, ya fuera por enfermedad, muerte prematura o misteriosas calamidades, no se vieron reconocidos.

La OCNE arropa a estos y otros compositores en una temporada fuerte y contundente bajo el sobrenombre de “Malditos”, en la que predominarán grandes obras, estrenos absolutos, afamados maestros y solistas. La temporada se caracterizará por su fuerte temática social, constituyendo una crítica del poder de la riqueza y la falsa importancia del aspecto físico.

A lo largo del periodo 2015-2016 visitarán el Auditorio Nacional de Música grandes directores de renombre internacional como Christoph Eschenbach, William Christie y Vladimir Ashkenazi. Dentro del panorama nacional tendremos a la batuta a Juanjo Mena, Josep Pons, Jesús López Cobos, Guillermo García Calvo y Miguel Romea. Como no podía ser menos también llegarán a Madrid virtuosos instrumentistas de la talla de Janine Jansen, las hermanas Labeque, Christian Zacharias o Mitsuko Uchida, así como las excelentes voces del barítono Bryn Terfel y Dorothea Roschmann en el estreno de la ópera-concierto El Holandés Errante, de Richard Wagner. Sin duda, uno de los puntos fuertes de la próxima temporada.

Como es tradición, un año más se realizará el proyecto Carta Blanca, dedicado a dar a conocer a los compositores contemporáneos más importantes del momento. Este año se dedicará a la figura de Philip Glass y el estreno mundial de su concierto para dos pianos que será interpretado por las hermanas Labeque. Dentro de los encargos contemporáneosm cabría destacar también la participación de los compositores Juan Manuel Cañizares y Ramón Humet.

La Orquesta y Coro Nacionales de España darán el pistoletazo de salida en Octubre a una temporada integrada por un total de 24 ciclos sinfónicos, ciclos “Satélites de música de cámara,” conciertos extraordinarios que nos volverán a traer la mejor música de cine y de videojuegos, los conciertos mini y las actividades pedagógicas para toda la familia.

Alicia López Carral

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Mucha zarzuela para la temporada 2015-2016

El pasado 28 de abril se presentó la nueva temporada del Teatro de la Zarzuela

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El director del Teatro de la Zarzuela, Paolo Pinamonti, junto a la directora del INAEM, Montserrat Iglesias (©Chema Moya, EFE)

En la temporada lírica contaremos en el mes de febrero con el estreno absoluto de la versión escénica de Juan José, un drama lírico de Pablo Sorozábal estrenado en versión concierto en 2009. La dirección de escena correrá a cargo de José Carlos Plaza y contará con Miguel Ángel Gómez Martínez en la dirección musical. El encargo realizado por el Teatro para esta temporada será María Moliner, ópera escrita por la dramaturga y actriz Lucía Vilanova, puesta en música por Antoni Parera Fons, que se podrá disfrutar durante el mes de abril. También tendrá su lugar en la programación Galanteos en Venecia, zarzuela en tres actos de Francisco Asenjo Barbieri que se interpreta por primera vez desde su estreno en 1853.

Las funciones dobles de zarzuela serán asimismo ingrediente destacado de esta temporada. En marzo se podrá asistir a las representaciones de La Guerra de los Gigantes, de autor anónimo, y El imposible mayor en amor, le vence amor con libreto de Francisco Bances Candamo y música de Sebastián Durón. La jornada de programación doble ¡Cómo esta Madriz! nos trae las representaciones de El año pasado por agua y La Gran Vía, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde, una de las zarzuelas más representativas del género. Estará disponible durante el mes de mayo.

Destaca también el programa pedagógico, poniendo a disposición del público en general sesiones con entrada libre y sesiones exclusivas para escolares. En enero en la Fundación Juan March se puede disfrutar de un programa triple con tonadillas de Blas de Laserna con motivo del bicentenario de su muerte. En la Escuela Superior de Canto y en la Universidad Carlos III también se han programado sesiones dobles de óperas y pantomimas de autores españoles.

El tradicional concierto de Navidad será el 23 de diciembre y estará a cargo de Cristóbal Soler dirigiendo la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del Teatro de la Zarzuela. Esta temporada el Teatro se suma a la novedad de interpretar música en vivo junto a la proyección de películas. Con Chaplin en la Zarzuela la Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por Timothy Brock, pone banda sonora a fragmentos de películas mudas del inmortal Charles Chaplin.

La venta de localidades estará disponible desde el 22 de septiembre. En el ciclo de zarzuela los precios van desde 5 euros (localidades con visión reducida) hasta 50 euros en patio de butacas en las fechas de estreno.

Cynthia Piris

Un luto ahogado en lágrimas: Homenaje a Maya Plisétskaya

El ballet está de luto. El pasado 2 de mayo falleció la bailarina rusa Maya Plisétskaya en su casa de Múnich.

Maya Plisétskaya en Carmen

El cisne ha muerto ¡Ha muerto el gran cisne de la danza! El impoluto tutú de Fokine ha de teñirse de negro para honrar la memoria de una figura prodigiosa, una bailarina que ha transgredido fronteras con sus interpretaciones, que ha revolucionado los escenarios internacionales y que siempre será alabada por la expresividad y la perfección de sus movimientos. Un recuerdo que no podrá evaporarse, que permanece vivo en lo que la danza misma representa, y que debe ser transferido a las generaciones posteriores porque ella formaba parte de aquello que debe ser una Artista.

Es momento de alzar de nuevo el telón para que sus movimientos creen las figuras de una existencia dedicada por entero a la danza, y podamos ver como lo efímero deja una huella indeleble, cómo sus movimientos adoptan un cariz emotivo que perdura más allá de la psique del espectador, hasta arraigarse en las entrañas del ser, en una danza entregada al público. Así es cómo una bailarina se convierte en intérprete, sin ser esclava de los ornamentos técnicos, porque ella está en “Carmen” o en “Isadora”, los roles creados expresamente para ella por Alberto Alonso y Maurice Béjart respectivamente. Porque su danzar es pura emoción; una presencia hipnótica que convierte lo humilde en sublime.

Maya Plisétskaya nos dejó el pasado 2 de Mayo, tras una dilatada trayectoria por los escenarios de todo el mundo. Una carrera que se inició en el ambiente hostil de la Rusia Soviética, y que le hará finalmente adoptar en 1993 la nacionalidad española. Nacida el 20 de Noviembre de 1925 de una estirpe de artistas (los Plisetski y los Messerer), ostentará la distinción de prima ballerina assoluta desde 1962. Su contacto con la danza se inicia en la más tierna infancia, a los tres años, pero no será hasta 1934 cuando ingrese en la Escuela de Danza de Moscú. De proporciones perfectas y naturaleza arrolladora, se graduará en la Escuela Coreográfica del Gran Teatro Bolshoi a la edad de 18 años, y pronto debutará como bailarina profesional. Serán muchos los ballets que formen parte de su repertorio por su versatilidad interpretativa: Giselle, Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente, Don Quijote, Romeo y Julieta, Spartacus, Bolero o La fuente de Bajchisarái, figuran entre los más destacados. Pero ella es sobre todo “Karenina”, es “Carmen”, es “Laurencia”, es “Isadora”, ella es el “Cisne”. Y no podemos dejar que las lágrimas inunden la escena y empañen una vida exitosa, personal y profesionalmente. Una mujer querida, que prolongó su aparición en los escenarios incluso en su 80 cumpleaños, cuando interpretó la pieza Ave Maya coreografiada por Béjart como homenaje a una carrera de triunfos. Un elogio a su danza, como la “Reina del aire” que siempre será, una coreografía que muestra su propia identidad, y que estará en el corazón de todo aquel que tuvo la dicha de asistir a alguna de sus representaciones.

Son muchos los galardones que le fueron concedidos. Entre ellos destacar el nombramiento de Artista del Pueblo de la URSS (1959), la Legión de Honor de Francia (1986), la Medalla de oro de las Bellas Artes de España (1991) o el Premio Príncipe de Asturias de las Artes otorgado junto a Tamara Rojo en el 2005. Un reconocimiento que engloba también su labor como directora del Ballet del Teatro Lírico Nacional de España entre 1987-1990, actual Compañía Nacional de Danza, y que significó la recuperación de grandes ballets del repertorio, entre otras producciones. También resaltar en 1994 la fundación del Ballet Imperial Ruso y la publicación del su autobiografía Yo, Maya Plisétskaya; y en el 2000 la instauración junto a su marido, el compositor Rodion Shschedrin, de la Fundación Internacional Maya Plisétskaya y Rodion Shschedrin, con sede en Mainz que facilitará la preservación y la documentación de los materiales de ambos artistas.

Maya Plisétskaya se ha erigido en el panorama dancístico como una bailarina excepcional e irremplazable. Una bailarina que ha trabajado por la difusión del ballet, también en nuestro país, y que será recordada con cariño y nostalgia por representar una danza cercana a la poesía. Poesía en movimiento.
Su estela seguirá brillando en el recuerdo.
En una danza silenciosa.

Cintia Borges Carreras

“Pensares de Rocinante”: una ruptura con El Quijote y la música

Pensares de Rocinante, de José Buenagu y Justo Merino
Alfredo García (Barítono), Pilar Jurado (Soprano), Jerónimo Marín (Barítono), Miguel Mediano (Tenor), Marina Pardo (Mezzosoprano), Orquesta Koan 2
Director musical: José Ramón Encinar
Director de escena: Santiago Sánchez
Auditorio Nacional de Música, Sala de Cámara, 24 de abril de 2015, 19:30 h.

El pasado 24 de abril tuvo lugar el estreno de la ópera Pensares de Rocinante, con música de José Buenagu y libreto de Justo Merino, un encargo de la Universidad Autónoma de Madrid

Fragmento del Cartel de la ópera Pensares de Rocinante (© Miguel Ángel Tejedor)

Pensares de Rocinante sorprendió a todo su público, familiarizados o no con el carácter fuerte de la música contemporánea. La innovación fue el elemento estrella de esta singular obra.  La originalidad representó la base del libreto, donde el protagonista era, por primera vez, el caballo de nuestro querido e ingenioso hidalgo Don Quijote. El barítono Alfredo García fue el encargado de dar vida a Rocinante que replicaba continuamente por estar famélico. Apareció también la versión travestida de Don Obdulio (Obdulia), papel interpretado por Marina Pardo. Tampoco podía faltar Dulcinea (Pilar Jurado), que en esta ópera se singularizó por su carácter “barriobajero” a través de una personalidad que parecía sacada de La Movida. Y, aunque con menor protagonismo, del mismo modo hicieron su aparición Don Quijote (Jerónimo Marín) y Sancho Panza (Miguel Mediano).

La música lidió con lo tradicionalista y rompió los esquemas de la tonalidad para sustentar la idea de lo nuevo. Así hubo una hibridación de estilos musicales que incorporaron los sonidos de guitarras y bajos eléctricos al sonido clásico de la orquesta de cámara; ritmos que atraían el interés en direcciones opuestas y recursos musicales dispares y sugerentes. Además, Buenagu añadió en el número final la tonalidad, con una música de carácter popular como nuevo punto de inflexión, para cerrar de forma tradicional e inconfundible la ópera.

11012354_10153219055441101_7997873389351366310_oSantiago Sánchez, José Buenagu y Pilar Jurado durante uno de los ensayos (©Aisha Zehni)

En cuanto a la escenografía, Santiago Sánchez se las ingenió para que, con cinco objetos de lo más corriente (una rampa, taburetes, una soga, una bandeja y una fregona), pudiéramos seguir la sencilla historia haciendo uso de nuestra imaginación, pero sin perdernos en exageradas ostentaciones para centrar la atención en lo que los artistas narraban.

Sin embargo, y desafortunadamente, hubo momentos en los que la música orquestal envolvió la sala y poco se pudo entender de las palabras que los cantantes querían hacernos llegar. Fue el caso de la renombrada soprano Pilar Jurado que logró proyectar mucho más la voz cuando cantaba que cuando hablaba.

A pesar de estos pequeños detalles, la obra recibió un embriagador aplauso de la sala tras haber cumplido con su propósito: dar un nuevo enfoque a la obra de Miguel de Cervantes, sin miedo a transformarla en una historia moderna, ni a romper con los conservadurismos, para mantener en su inmortalidad a esta magnánima obra de arte.

Beatriz Matt

Clementina envejece bien en el Teatro de la Zarzuela

Clementina, de Ramón de la Cruz y Luigi Boccherini
Solistas, Orquesta de la Comunidad de Madrid
Director musical: Andrea Marcon
Director de escena: Mario Gas
Teatro de la Zarzuela, 10 de mayo de 2015, 19:00 h.

Del 6 al 16 de mayo el Teatro de la Zarzuela acogió el montaje de Clementina, la única zarzuela del compositor Luigi Boccherini

'Clementina' | Teatro La ZarzuelaUna escena de Clementina en el Teatro de la Zarzuela

Luigi Boccherini (1743-1805) ocupa un lugar destacado en la historia de la música principalmente por su contribución al desarrollo de la música de cámara de la segunda mitad del siglo XVIII. Su producción vocal fue mucho más reducida y se limitó a algunos oratorios, arias y villancicos; destacando su única zarzuela, Clementina, sobre un libreto del dramaturgo madrileño Ramón de la Cruz (1731-1794). Fue esta última un encargo de María Faustina Téllez Girón y Pérez de Guzmán (1724-1797), condesa-duquesa de Benavente, y debió de escribirse en poco tiempo a juzgar por la Advertencia que publicó Ramón de la Cruz en la edición impresa del libreto en 1788: “la escribió [su autor] en el corto término de un mes”. Además, Boccherini reutilizó material temático del “Minueto” de su Quinteto de cuerda en Re menor Op. 25 nº 1 G 295 (1778) para el “Andante” central de la obertura de la zarzuela, lo que bien podría evidenciar la premura en su composición; aunque también pudo tratarse de un guiño del italiano a su público. Después del estreno de Clementina en el palacio de la condesa de Benavente el 3 de enero de 1787, pasó a ponerse en escena en los teatros públicos madrileños.

Su recuperación se produjo en 2009 en el Teatro Español, dentro del XIV Ciclo “Los Siglos de Oro” de la Fundación Caja Madrid y Patrimonio Nacional. Fue entonces interpretada por la Orquesta Barroca de Venecia, bajo la dirección musical de Andrea Marcon y escénica de Mario Gas, a partir de la edición del musicólogo Miguel Ángel Marín. Seis años después, es el Teatro de la Zarzuela (con estos mismos directores, pero con la Orquesta de la Comunidad de Madrid) el que acoge el montaje de esta excepcional zarzuela dieciochesca. No obstante, en la función del domingo 10 de mayo hubo una ausencia clara, de la que se quiso dejar constancia minutos antes de que se alzara el telón: la de José Antonio Gutiérrez (“Guti”), ayudante de dirección de escena de Gas en el montaje de esta misma zarzuela en el Teatro Español, recientemente fallecido. A él fue dedicada la función y a él un emocionado Mario Gas se dirigió al final de la misma, dejando sobre el escenario una rosa en su honor.

No es fácil que una zarzuela del siglo XVIII haga reír a carcajadas al experimentado público del siglo XXI, y mucho menos que lo consiga con el respeto debido al original. Si bien la versión que nos propone el Teatro de la Zarzuela no está exenta de recortes y modificaciones del libreto, como el propio Gas admitiera: “Hemos reducido sustancialmente el texto de Ramón de la Cruz para adaptarlo a los tiempos actuales, hemos incluido dos actores con texto pero sin canto y seis que no hablan”, lo cierto es que esta relectura funciona, y consigue ser efectiva para el espectador contemporáneo sin necesidad de recurrir a propuestas escénicas arriesgadas que trasladen la acción al siglo XXI, cambiando así completamente su significado.

La puesta en escena de Mario Gas fue tan excelente como sencilla, sólo compuesta por un salón con dos espacios que posibilita múltiples juegos escénicos. Demostró el director uruguayo que ―aun con unos decorados y un vestuario ambientados en la época― una zarzuela dieciochesca puede emocionar y divertir al público tres centurias después. Contó para ello con unos cantantes que sobresalieron tanto por su técnica vocal como por sus capacidades actorales. Emotiva fue la interpretación de la soprano Carmen Romeu como Clementina, acompañada por la soprano vizcaína Vanessa Goikoetxea que brilló en su papel de Narcisa (hermana de la protagonista) por su voz y su genial interpretación que de forma continuada produjo la risa del auditorio. Junto a ellas, la soprano Beatriz Díaz borda su papel de Cristeta, la enamoradiza criada; siendo también destacables las interpretaciones de Tony Marsol y Juan Antonio Sanabria como Don Lázaro y Don Urbano respectivamente. Los dos personajes que sólo contaban con texto declamado fueron Don Clemente (el padre de Clementina y Narcisa), interpretado de forma impecable por el actor Manuel Galiana; y el Marqués de Ballesta, a quien da vida de forma convincente Xavier Capdet.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid se presentó en formato reducido con el fin de adecuarse a la plantilla instrumental propia del siglo XVIII y, pese a enfrentarse a un tipo de música alejada de su repertorio habitual, supo interpretar la partitura de forma correcta gracias a la dirección de Andrea Marcon, maestro especialista en música barroca.

Cristina Roldán Fidalgo