Clementina envejece bien en el Teatro de la Zarzuela

Clementina, de Ramón de la Cruz y Luigi Boccherini
Solistas, Orquesta de la Comunidad de Madrid
Director musical: Andrea Marcon
Director de escena: Mario Gas
Teatro de la Zarzuela, 10 de mayo de 2015, 19:00 h.

Del 6 al 16 de mayo el Teatro de la Zarzuela acogió el montaje de Clementina, la única zarzuela del compositor Luigi Boccherini

'Clementina' | Teatro La ZarzuelaUna escena de Clementina en el Teatro de la Zarzuela

Luigi Boccherini (1743-1805) ocupa un lugar destacado en la historia de la música principalmente por su contribución al desarrollo de la música de cámara de la segunda mitad del siglo XVIII. Su producción vocal fue mucho más reducida y se limitó a algunos oratorios, arias y villancicos; destacando su única zarzuela, Clementina, sobre un libreto del dramaturgo madrileño Ramón de la Cruz (1731-1794). Fue esta última un encargo de María Faustina Téllez Girón y Pérez de Guzmán (1724-1797), condesa-duquesa de Benavente, y debió de escribirse en poco tiempo a juzgar por la Advertencia que publicó Ramón de la Cruz en la edición impresa del libreto en 1788: “la escribió [su autor] en el corto término de un mes”. Además, Boccherini reutilizó material temático del “Minueto” de su Quinteto de cuerda en Re menor Op. 25 nº 1 G 295 (1778) para el “Andante” central de la obertura de la zarzuela, lo que bien podría evidenciar la premura en su composición; aunque también pudo tratarse de un guiño del italiano a su público. Después del estreno de Clementina en el palacio de la condesa de Benavente el 3 de enero de 1787, pasó a ponerse en escena en los teatros públicos madrileños.

Su recuperación se produjo en 2009 en el Teatro Español, dentro del XIV Ciclo “Los Siglos de Oro” de la Fundación Caja Madrid y Patrimonio Nacional. Fue entonces interpretada por la Orquesta Barroca de Venecia, bajo la dirección musical de Andrea Marcon y escénica de Mario Gas, a partir de la edición del musicólogo Miguel Ángel Marín. Seis años después, es el Teatro de la Zarzuela (con estos mismos directores, pero con la Orquesta de la Comunidad de Madrid) el que acoge el montaje de esta excepcional zarzuela dieciochesca. No obstante, en la función del domingo 10 de mayo hubo una ausencia clara, de la que se quiso dejar constancia minutos antes de que se alzara el telón: la de José Antonio Gutiérrez (“Guti”), ayudante de dirección de escena de Gas en el montaje de esta misma zarzuela en el Teatro Español, recientemente fallecido. A él fue dedicada la función y a él un emocionado Mario Gas se dirigió al final de la misma, dejando sobre el escenario una rosa en su honor.

No es fácil que una zarzuela del siglo XVIII haga reír a carcajadas al experimentado público del siglo XXI, y mucho menos que lo consiga con el respeto debido al original. Si bien la versión que nos propone el Teatro de la Zarzuela no está exenta de recortes y modificaciones del libreto, como el propio Gas admitiera: “Hemos reducido sustancialmente el texto de Ramón de la Cruz para adaptarlo a los tiempos actuales, hemos incluido dos actores con texto pero sin canto y seis que no hablan”, lo cierto es que esta relectura funciona, y consigue ser efectiva para el espectador contemporáneo sin necesidad de recurrir a propuestas escénicas arriesgadas que trasladen la acción al siglo XXI, cambiando así completamente su significado.

La puesta en escena de Mario Gas fue tan excelente como sencilla, sólo compuesta por un salón con dos espacios que posibilita múltiples juegos escénicos. Demostró el director uruguayo que ―aun con unos decorados y un vestuario ambientados en la época― una zarzuela dieciochesca puede emocionar y divertir al público tres centurias después. Contó para ello con unos cantantes que sobresalieron tanto por su técnica vocal como por sus capacidades actorales. Emotiva fue la interpretación de la soprano Carmen Romeu como Clementina, acompañada por la soprano vizcaína Vanessa Goikoetxea que brilló en su papel de Narcisa (hermana de la protagonista) por su voz y su genial interpretación que de forma continuada produjo la risa del auditorio. Junto a ellas, la soprano Beatriz Díaz borda su papel de Cristeta, la enamoradiza criada; siendo también destacables las interpretaciones de Tony Marsol y Juan Antonio Sanabria como Don Lázaro y Don Urbano respectivamente. Los dos personajes que sólo contaban con texto declamado fueron Don Clemente (el padre de Clementina y Narcisa), interpretado de forma impecable por el actor Manuel Galiana; y el Marqués de Ballesta, a quien da vida de forma convincente Xavier Capdet.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid se presentó en formato reducido con el fin de adecuarse a la plantilla instrumental propia del siglo XVIII y, pese a enfrentarse a un tipo de música alejada de su repertorio habitual, supo interpretar la partitura de forma correcta gracias a la dirección de Andrea Marcon, maestro especialista en música barroca.

Cristina Roldán Fidalgo

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