Cuando los secundarios sí fueron “poesía”

TURANDOT. Giacomo Puccini
Intérpretes: Andrea Bocelli, Jennifer Wilson, Jessica Nuccio, Alexander Tsymbalyuk.
Cor de la Generalitat Valenciana.
Orquestra de la Comunitat Valenciana.
Director: Zubin Mehta.
Fecha de lanzamiento: 31 de julio de 2015.


Carátula del CD

Turandot, la gran ópera inacabada de Puccini, se corresponde con el glorioso ocaso de la gran ópera italiana. El profundo pesar por la muerte de Liù, que tanto estremeció a su creador, nos llega hoy de la mano de Zubin Mehta y del sello DECCA Classics en una grabación que incluye el finale que compusiese Franco Alfano. En los papeles protagonistas nos encontramos con el tenor Andrea Bocelli -la gran estrella, sobre el papel- como el príncipe tártaro Calaf, la soprano dramática Jennifer Wilson en la piel de Turandot, la soprano lírica Jessica Nuccio como la esclava Liù y el bajo-barítono Alexander Tsymbalyuk representando a Timur, el padre de Calaf.

La Orquesta de la Comunitat Valenciana, magníficamente guiada por el director indio, ha rubricado uno de sus mejores trabajos junto al más que sorprendente Cor de la Generalitat Valenciana, quienes han sostenido el peso de toda la ópera erigiéndose como uno de los grandes conjuntos actuales del panorama no sólo español, sino internacional. Mehta, en “su” Turandot, parece dejar un buen recuerdo de su despedida de la dirección musical del Palau de les Arts Reina Sofía tras diez años de carrera. Realmente consigue un resultado orquestal y coral que pocas versiones han logrado, erizándonos la piel en varias ocasiones, emulando la mítica grabación de 1973 con el mejor elenco que se haya podido reunir nunca: Pavarotti, Sutherland, Caballé y Ghiaurov. Refleja nítidamente el temor del pueblo hacia Turandot, el fatalismo cuando se compadecen de la pobre Liù en un lúgubre y sombrío “Liù poesia” final. ¿Pero por qué no termina de llegar al nivel de la versión de 1973? La respuesta está en la interpretación de los solistas.

Andrea Bocelli, quien da vida a Calaf, tiene un timbre inadecuado y falto de fuerza para este papel. Recuerda más a un cantante de arias “populares” que al cantante de ópera de honda seriedad. Cierto es que su “Nessun Dorma” es correcto, repleto de matices y muy llamativo, pero su papel en el resto de la ópera no alcanza el grado requerido para el dramatismo del personaje. Se ha de recordar que Bocelli es realmente un cantante pop, con innumerables dotes operísticas, pero con una voz que no alcanza la exigencia de Puccini para el héroe Calaf. Es innegable el esfuerzo que realiza por alcanzar su sueño, tal y como lo ha expresado en más de una ocasión, de desligarse de la música pop para abordar estos papeles operísticos. Su Calaf se aleja, irremediablemente, del logrado Rodolfo que interpreta él mismo de La Bohème.

La otra protagonista que zozobra, aunque de manera menos notoria que el tenor toscano, es la norteamericana Jennifer Wilson. La dificultad melódica de su papel se resuelve de forma correcta, aunque sin fuerza, como su colega Bocelli, no acabando de profundizar e interpretar al personaje. Turandot es una princesa china, hija del emperador Altoum, con carácter vehemente, gobernado por el dolor y el miedo a que algún hombre pueda poseerla. Dicho temperamento, por una parte, debe enamorar al espectador por la energía desprendida, al igual que consigue con los príncipes que deciden arriesgar su vida por conquistarla. Sin embargo, Wilson no causa ningún temor y queda lejos de otras grandes Turandot como Maria Callas, Montserrat Caballé –cuya interpretación en 1977 ha entrado en los anaqueles de la historia musical del siglo XX-, Birgit Nilsson, Ghena Dimitrova o Kiri Te Kanawa.

Una de las grandes sorpresas de la grabación es el bajo-barítono ucraniano Alexander Tsymbalyuk en su papel de Timur, el exiliado rey tártaro y padre de Calaf. Se trata de una espectacular, soberbia y excepcional actuación con toda una gama de colores oscuros que atrapan al oyente y, pese a sus contadas intervenciones, está presente en el subconsciente general durante toda la obra hasta un “Liù! Liù! Sorgi! Sorgi!” estremecedor. Quizás afirmar que se trate de la mejor representación lírica jamás realizada de este papel sea una exageración, pero no hay duda de que estamos ante una de las mejores.

En igual medida, Jessica Nuccio, la presente Liù, construye el papel más importante de la obra, adquiriendo paulatinamente protagonismo y ensombreciendo a Turandot. Su interpretación del aria “Tu che di gel sei cinta” es simple y pura poesía, tanto como el personaje requiere para interpretar a quien no encuentra otra solución salvo el suicidio para darle a su amado la felicidad que tanto ansiaba y librarle de la muerte. La voz se presenta clara, con un vibrato suave y poco marcado, dándole un carácter sensible y delicado. Aunque se trate de uno de los papeles de Puccini más complicados de interpretar, semejante al de Mimí o Cio-Cio-San, consigue solventarlo con lucidez y claridad.

El resultado final, si nos dejamos llevar por una crítica estrictamente musical, no es del todo satisfactorio en las interpretaciones de Calaf y Turandot, los dos personajes sobre los que gira la obra. Optamos por una escucha relajada, sin entrar en profundidad en detalles más técnicos, y centrándonos en los personajes secundarios y el acompañamiento coral y orquestal. De esta forma se escuchará una versión lograda, incluso, con determinados momentos de verdadera pasión y dramatismo. Turandot no sólo es el “testamento musical” de Giacomo Puccini, su mayor ópera en toda su expresión artística, sino también es el legado que deja Mehta en Valencia. En definitiva, en esta Turandot los secundarios sí fueron “poesía”.

Daniel Quirós Rosado

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