Romanticismo y Siglo XX hecho música de cámara

Grupos de Cámara JONDE. Concierto.
Auditorio Nacional de Música, Sala de Cámara, 15 de Septiembre de 2015, 19.30 h.

El pasado 15 de septiembre, los grupos de cámara de la Joven Orquesta Nacional de España realizaron un excelente concierto, el cual podría considerarse como un pequeño recorrido por el periodo romántico y postromántico, demostrando una vez más que las dificultades de las obras, no son obstáculos para llegar a la perfección.

Cartel del concierto

El concierto empezó con una transcripción para noneto realizada por el director artístico de la JONDE, José Luis Turina, de tres piezas deChildren`s corner” (1908) de Claude Debussy (1862-1918). Con su composición, Debussy buscaba acercar a su hija el mundo de la música y la exigente práctica del piano de una forma lúdica. También buscó la manera de evocar la infancia y su inocencia a través de la música. La transcripción de Turina de estas piezas para piano logra comunicar a la perfección el estilo impresionista de Debussy, regalando a cada solista su momento de gloria para transmitirlo.

La obra que cerró la primera parte del programa fue el Cuarteto de Cuerda nº1 en Fa Mayor op. 18 (1799-1800) de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Para ser su primer cuarteto ya sienta las bases de lo que va a ser su producción en este campo. Así, están todos los rasgos distintivos: cierta brusquedad, grandes contrastes dinámicos, y el inteligente uso de los silencios para crear tensión. Los cuatro solistas demostraron poseer una complicidad sublime, logrando transmitir con cada nota, cada gesto, y cada mirada, lo que mejor define a la música del compositor de Bonn: la pasión.

Tras el descanso era el turno del grupo de viento con la interpretación del Quinteto de viento en do mayor op. 79 (1898) de August Klughardt (1847-1902). Klughardt se caracteriza por la música de la “Neudeutsche Schule” en torno a Wagner y Liszt, lo que se ve reflejado en algunas de sus obras; a pesar de que la influencia de Robert Schumann es probablemente aún más evidente. Una vez más, los solistas que formaban el quinteto lograron comunicar el estilo conservador pero a la vez modernista del compositor alemán.

La velada terminó con la intervención de los nueve solistas para la realización del Divertimento para noneto, Op.9 (1925) de Knudage Riisager (1897-1974). La influencia francesa se ​​puede sentir claramente en sus composiciones a partir de mediados de la década de 1920, época de la obra interpretada. A pesar de su complejidad, los jóvenes solistas supieron darle a la obra un toque personal, creando una atmósfera que fue más allá de la espiritualidad y la concisión, aspectos muy resaltados en el estilo de Riisager.

Alicia López Carral

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