Alhambra nos sorprende con su Jazz Band en el Festival de Jazz de Madrid 2015

El pasado mes de noviembre se celebró en Madrid el esperado Festival de Jazz

alhambraUna de las actuaciones del Festival

Gracias al festival, Madrid este mes se deja llenar de su especial sonido y ofrece un gran abanico de espectáculos al público jazzístico de la capital y a quien se acerque a ésta. El festival, como todos los años, ha contado con la colaboración de la noche en vivo realizando el ya conocido “Jazz con sabor a club” donde los diferentes clubs de Madrid ofrecen sus espacios para dichos conciertos. Entre ellos se ha contado con el Berlín café, Bogui Jazz, Clamores, El despertar café jazz, El Intruso, El Marula café o Tempo club. También contó con espacios como La Riviera o el auditorio del Centro Cultural Conde Duque. Aparte de los conciertos, se ha podido disfrutar de debates entorno al Jazz y de la proyección de la película documental Jazz en Madrid.

El 19 de Noviembre la marca de cerveza Alhambra 1925 con su programa “Club Reserva 1925” nos presentó su Jazz Band dirigida por el joven madrileño Alberto Guio, quien en 2014 fue becado por dicha marca en su programa “Desnudos de etiquetas“. Nos ofrecieron un concierto donde pudimos disfrutar de una selección de temas a partir de arreglos de personajes tan ilustres como Sammy Nestico, John Coltrane, Les Hooper, Phil Collins, Count Basie o Irving Berlín abordando asi estilos como Funky, Swin, Hard bop o lain jazz. Contaron también con la participación de la cantante Ana Santa, becaria del programa “Desnudos de etiquetas”.

El público, en su mayoría compuesto por gente joven, estuvo totalmente entregado desde el primer momento, ateniéndose a las convenciones del estilo. Aunque el concierto fue celebrado en el auditorio del Centro Cultural Conde Duque, el público aplaudió y vitoreó los solos. Una pena que al finalizar el concierto con el público en pie y aclamando un bis, éste no pudo ser considerado.

Varios de los artistas han coincidido en la buena organización del Festival, que desde el primer momento se puso en contacto con ellos dejando a su disposición todo aquello que fuese necesario desde los técnicos de sala, luz y sonido a los regidores e instrumentos y Rider de la sala. Además, recibieron felicitaciones por parte de la dirección después de sus actuaciones.

Sin duda, el Festival de Jazz de Madrid cumplió con las expectativas que había puestas en él.

 Katia Fernández

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Romanticismo y Siglo XX hecho música de cámara

Grupos de Cámara JONDE. Concierto.
Auditorio Nacional de Música, Sala de Cámara, 15 de Septiembre de 2015, 19.30 h.

El pasado 15 de septiembre, los grupos de cámara de la Joven Orquesta Nacional de España realizaron un excelente concierto, el cual podría considerarse como un pequeño recorrido por el periodo romántico y postromántico, demostrando una vez más que las dificultades de las obras, no son obstáculos para llegar a la perfección.

Cartel del concierto

El concierto empezó con una transcripción para noneto realizada por el director artístico de la JONDE, José Luis Turina, de tres piezas deChildren`s corner” (1908) de Claude Debussy (1862-1918). Con su composición, Debussy buscaba acercar a su hija el mundo de la música y la exigente práctica del piano de una forma lúdica. También buscó la manera de evocar la infancia y su inocencia a través de la música. La transcripción de Turina de estas piezas para piano logra comunicar a la perfección el estilo impresionista de Debussy, regalando a cada solista su momento de gloria para transmitirlo.

La obra que cerró la primera parte del programa fue el Cuarteto de Cuerda nº1 en Fa Mayor op. 18 (1799-1800) de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Para ser su primer cuarteto ya sienta las bases de lo que va a ser su producción en este campo. Así, están todos los rasgos distintivos: cierta brusquedad, grandes contrastes dinámicos, y el inteligente uso de los silencios para crear tensión. Los cuatro solistas demostraron poseer una complicidad sublime, logrando transmitir con cada nota, cada gesto, y cada mirada, lo que mejor define a la música del compositor de Bonn: la pasión.

Tras el descanso era el turno del grupo de viento con la interpretación del Quinteto de viento en do mayor op. 79 (1898) de August Klughardt (1847-1902). Klughardt se caracteriza por la música de la “Neudeutsche Schule” en torno a Wagner y Liszt, lo que se ve reflejado en algunas de sus obras; a pesar de que la influencia de Robert Schumann es probablemente aún más evidente. Una vez más, los solistas que formaban el quinteto lograron comunicar el estilo conservador pero a la vez modernista del compositor alemán.

La velada terminó con la intervención de los nueve solistas para la realización del Divertimento para noneto, Op.9 (1925) de Knudage Riisager (1897-1974). La influencia francesa se ​​puede sentir claramente en sus composiciones a partir de mediados de la década de 1920, época de la obra interpretada. A pesar de su complejidad, los jóvenes solistas supieron darle a la obra un toque personal, creando una atmósfera que fue más allá de la espiritualidad y la concisión, aspectos muy resaltados en el estilo de Riisager.

Alicia López Carral

El violoncello antes de Bach

El violoncello antes de Bach, Festival “Clásicos en verano”
Guillermo Turina (violonchelo barroco)
Iglesia San Pedro Apóstol, Torremocha de Jarama, 25 julio, 19:00 h.

Guillermo Turina

Entre los meses de julio y agosto se ha celebrado la XXVIII edición de Clásicos en Verano en la Comunidad de Madrid. Al igual que en las ediciones anteriores, lo que se ha buscado con este Festival es hacer llegar la música en directo a pueblos y públicos de la Comunidad de Madrid que generalmente no tienen acceso a este tipo de conciertos. El repertorio ha abarcado desde la Edad Media hasta obras hechas ex profeso para el propio Festival. El entorno en el que se han realizado ha sido en recintos históricos repartidos entre los 51 municipios en los que este año se ha celebrado el Festival.

En esta página queremos destacar el que se celebró el 25 de julio en Torremocha de Jarama, pueblo situado en zona noroeste de la Comunidad de Madrid. En él, el violonchelista Guillermo Turina presentó un programa en el que se hacía un recorrido en la evolución del repertorio de violonchelo solo desde los orígenes del instrumento hasta Johann Sebastian Bach. El concierto se realizó en la iglesia San Pedro Apóstol, construida alrededor del s. XIII, la cual conserva su cabecera mudéjar, y en el interior restos de pinturas murales románicas del s. XIV, lo que hizo que la escucha resultara aún más interesante debido a su entorno.

Antes de comenzar a interpretar a cada compositor, Guillermo Turina hizo una pequeña introducción pedagógica de las obras que iba a tocar, hablando de la evolución que se iba produciendo a lo largo de la historia, lo que hizo que el público pudiera disfrutar más del concierto, al ir comprendiendo ciertos aspectos técnicos. Éste comenzó con dos ricercares de Domenico Gabrielli, el cual, según la mayoría de fuentes, fue con toda probabilidad el primer compositor que puso al violonchelo como protagonista en una obra musical. En estas obras, al igual que en las de Domenico Galli, se observa cómo hay una búsqueda melódica y armónica con la intención de encontrar un lenguaje propio para el instrumento. Con estas obras se dan los primeros pasos con el violonchelo como protagonista.

A continuación se pudieron escuchar tres toccatas de Francesco Paolo Supriano, el cual, a pesar de su origen italiano está relacionado con España, ya que en 1708 fue nombrado primer violonchelo de la Real Capilla de Barcelona. De hecho, el primer documento  español en que se encuentra el término “violoncello” es el legajo en el que aparece reflejada la contratación de Supriano para la Real Capilla de Barcelona. En estas obras, al igual que en los Capriccios de Joseph-Marie-Clément Dall’Abaco que también se interpretaron, encontramos un salto técnico considerable en comparación a las primeras obras. En ellas Guillermo Turina destacó no sólo por su solvencia técnica, sino también por encontrar una extraordinaria expresividad, en la que las obras no sólo se mostraron como meros ejercicios, sino como obras con un gran contenido.

Finalmente el concierto se cerró con Johann Sebastian Bach y una de sus suites para violonchelo solo, como no podía ser de otra manera, dado el título del concierto. En esta ocasión se pudo escuchar la Suite nº 2 en Re menor BWV 1008. No se podía dar un broche mejor a un concierto de estas características que con una música tan monumental como la de las danzas que forman esta suite. En ellas Guillermo Turina dio lo mejor de sí, destacando sobre todo el Preludio y la Sarabande. En ésta el intérprete sacó sonidos en piano de una gran sutileza y calidad, cargados a la vez de un gran contenido espiritual, el cual exige esta danza.

Celebramos que haya tenido ocasión un año más el Festival Clásicos en Verano en la Comunidad de Madrid, pudiendo así fomentar la música clásica a través de conciertos de gran calidad en lugares en los que no es frecuente escuchar esta música en directo. Esperamos que se sigan celebrando en años venideros y que mantengan el nivel ofrecido hasta ahora.

Javier Martínez Luengo

Concierto detrás de los jardines

Plazas con música
Orquesta de Extremadura, Francisco Valero Terribas Mera (director)
Plaza de España de Villanueva de la Serena (Badajoz), 23 de julio, 22.00 h.

Noche de julio. Aún la tarde se intuye anaranjada desde esta plaza, aquí todo es vida: unos niños que juegan detrás de los jardines, mientras la orquesta afina, se preguntan por lo que está aconteciendo. Quizá sea un ritual secreto, arcano, casi mágico que se ve ensombrecido por neones y música demasiado alta; un mal que va mellando poco a poco la salud de la música culta.

Bajo el auspicio de las autoridades la Orquesta de Extremadura, por segundo año consecutivo y en su proyecto “Plazas con Música” en el que se ofrecen conciertos totalmente gratuitos y al aire libre, programó para aquella noche, y última de la gira, un popurrí de grandes clásicos. Allí interpretaron obras como La gazza ladra, la obertura de Guillermo Tell, ambas de Gioachino Rossini, o L’Arlésienne de Georges Bizet. También se pudo escuchar el preludio de La verbena de la Paloma y Escenas Andaluzas, de Tomás Bretón. El acto concluyó con la “Mazurca de las sombrillas” perteneciente a la zarzuela Luisa Fernanda, de Federico Moreno Torroba. Todo bajo la batuta de Franciso Valero Terribas que ya ha recorrido varios países como Estonia, Rumanía, República Checa, Brasil, Francia, Italia, Suiza o Israel. El joven director de la OEX ha estudiado con grandes figuras de la dirección como Kurt Masur, Bernard Haitink, David Zinman, B. Aprea, Paavo o Neeme Järvi.

La OEX supo defenderse con un repertorio sencillo y conocido que agradó a todos. Una ensalada de temas sin grandes elocuencias para pasar una agradable velada, relajarse y disfrutar de la música tocada en directo por una orquesta profesional. No obstante, y aunque fuera gratuito, el aforo no se completó habiendo grandes claros en algunas zonas.

Al terminar el concierto, aplausos, un cielo ultramarino que guardaba un misterio de perseidas…y aquellos niños que jugaban detrás de los jardines refunfuñaron: “¡Jo! Pues a nosotros nos gustó más el pregón de Carmen Lomana”.

Carlos García

La delicadeza de Mozart en las manos de Leticia Moreno

Revoluciones. Ciclo Sinfónico, No. 22
El burgués gentilhombre, TrV 228c, Opus 60, suite, de Richard Strauss
Concierto para violín y orquesta No. 5, en La mayor, K 219, «Turco», de Wolfgang Amadeus Mozart
Sinfonía de cámara, No. 1, Opus 9, de Arnold Schönberg
Orquesta Nacional de España, Leticia Moreno (violín)
Josep Pons (director)
Auditorio Nacional de Música, Sala Sinfónica, 6 de junio de 2015, 19.00 h.

La violinista Leticia Moreno junto a la Orquesta Nacional de España ofreció un concierto dentro del Ciclo Revoluciones


Leticia Moreno 

Hay conciertos con excelentes orquestas, buenos maestros, virtuosos solistas y grandes obras, pero cuando juntas todo lo anterior en un mismo programa el éxito está garantizado. En esta ocasión fueron la Orquesta Nacional de España bajo la batuta de un director de fama internacional de la talla de Josep Pons, la música de W. A. Mozart y la violinista Leticia Moreno, los ingredientes para lograr un excelente y agradable concierto que, como bien decía el programa de mano, era “para todos los gustos”.

En la primera parte del concierto se interpretó El burgués gentilhombre Opus 60, suite de R. Strauss que deleita al espectador con bellas hechiceras melodías, pero sutiles, destacando especialmente la Obertura, el Minueto y la Courante. El concierto finalizó con la Sinfonía de cámara No. 1 Opus 9 de A. Schonberg, una obra que se construye prácticamente a partir de los solos de los 15 instrumentos que la interpretan y en la que la armonía, la melodía y el contrapunto, adquieren tal fuerza que crean una estructura cristalizada en un solo movimiento. Pero, sin lugar a dudas, el plato fuerte del programa llegaba tras el intermedio: el Concierto para violín No. 5 en La Mayor K. 219 de W. A. Mozart interpretado por la gran violinista española Leticia Moreno.

Leticia comenzó su educación musical a la temprana edad de tres años en violín y piano con el Método Suzuki, ofreciendo sus primeros recitales cuando tenía solamente cinco años. En 1996 estudió seis años con el legendario profesor Zakhar Bron la Escuela Superior de Música Reina Sofía y en Alemania en Köln Musikhochschule. A los diez años terminó su educación escolar y continuó sus estudios en casa, porque la asistencia a clase no le permitía compaginar sus compromisos artísticos, ya que daba conciertos en toda Europa. Posteriormente fue alumna de Maxim Vengerov en Saarbrücken y David Takeno en la Guildhall School of Music and Drama donde recibió la más alta puntuación en la historia de la escuela por su recital de graduación. Su último profesor fue el maestro Rostropovich a partir de año 2003. A los diecinueve años obtuvo el primer premio en el concurso Kreisler tocando con la Orquesta Sinfónica de Viena el Concierto para violín Opus 99 de Dimitri Shostakovich.

Para este concierto, que debido a la plantilla que se utiliza podríamos calificar casi camerístico, la solista transmitió toda la delicadeza de la obra de Mozart con un Pietro Guarneri de 1679 propiedad de la Stradivari Society de Chicago. La violinista madrileña logró una interpretación bella, con todo tipo de colores y original, ya que las cadencias que se interpretaron en el concierto fueron compuestas por la propia solista. Al finalizar la interpretación, la violinista obsequió al público con un bis que consistió en un bello Adagio de Haydn dedicado a los niños de Nepal.

Alberto Oliver

“Pensares de Rocinante”: una ruptura con El Quijote y la música

Pensares de Rocinante, de José Buenagu y Justo Merino
Alfredo García (Barítono), Pilar Jurado (Soprano), Jerónimo Marín (Barítono), Miguel Mediano (Tenor), Marina Pardo (Mezzosoprano), Orquesta Koan 2
Director musical: José Ramón Encinar
Director de escena: Santiago Sánchez
Auditorio Nacional de Música, Sala de Cámara, 24 de abril de 2015, 19:30 h.

El pasado 24 de abril tuvo lugar el estreno de la ópera Pensares de Rocinante, con música de José Buenagu y libreto de Justo Merino, un encargo de la Universidad Autónoma de Madrid

Fragmento del Cartel de la ópera Pensares de Rocinante (© Miguel Ángel Tejedor)

Pensares de Rocinante sorprendió a todo su público, familiarizados o no con el carácter fuerte de la música contemporánea. La innovación fue el elemento estrella de esta singular obra.  La originalidad representó la base del libreto, donde el protagonista era, por primera vez, el caballo de nuestro querido e ingenioso hidalgo Don Quijote. El barítono Alfredo García fue el encargado de dar vida a Rocinante que replicaba continuamente por estar famélico. Apareció también la versión travestida de Don Obdulio (Obdulia), papel interpretado por Marina Pardo. Tampoco podía faltar Dulcinea (Pilar Jurado), que en esta ópera se singularizó por su carácter “barriobajero” a través de una personalidad que parecía sacada de La Movida. Y, aunque con menor protagonismo, del mismo modo hicieron su aparición Don Quijote (Jerónimo Marín) y Sancho Panza (Miguel Mediano).

La música lidió con lo tradicionalista y rompió los esquemas de la tonalidad para sustentar la idea de lo nuevo. Así hubo una hibridación de estilos musicales que incorporaron los sonidos de guitarras y bajos eléctricos al sonido clásico de la orquesta de cámara; ritmos que atraían el interés en direcciones opuestas y recursos musicales dispares y sugerentes. Además, Buenagu añadió en el número final la tonalidad, con una música de carácter popular como nuevo punto de inflexión, para cerrar de forma tradicional e inconfundible la ópera.

11012354_10153219055441101_7997873389351366310_oSantiago Sánchez, José Buenagu y Pilar Jurado durante uno de los ensayos (©Aisha Zehni)

En cuanto a la escenografía, Santiago Sánchez se las ingenió para que, con cinco objetos de lo más corriente (una rampa, taburetes, una soga, una bandeja y una fregona), pudiéramos seguir la sencilla historia haciendo uso de nuestra imaginación, pero sin perdernos en exageradas ostentaciones para centrar la atención en lo que los artistas narraban.

Sin embargo, y desafortunadamente, hubo momentos en los que la música orquestal envolvió la sala y poco se pudo entender de las palabras que los cantantes querían hacernos llegar. Fue el caso de la renombrada soprano Pilar Jurado que logró proyectar mucho más la voz cuando cantaba que cuando hablaba.

A pesar de estos pequeños detalles, la obra recibió un embriagador aplauso de la sala tras haber cumplido con su propósito: dar un nuevo enfoque a la obra de Miguel de Cervantes, sin miedo a transformarla en una historia moderna, ni a romper con los conservadurismos, para mantener en su inmortalidad a esta magnánima obra de arte.

Beatriz Matt

Clementina envejece bien en el Teatro de la Zarzuela

Clementina, de Ramón de la Cruz y Luigi Boccherini
Solistas, Orquesta de la Comunidad de Madrid
Director musical: Andrea Marcon
Director de escena: Mario Gas
Teatro de la Zarzuela, 10 de mayo de 2015, 19:00 h.

Del 6 al 16 de mayo el Teatro de la Zarzuela acogió el montaje de Clementina, la única zarzuela del compositor Luigi Boccherini

'Clementina' | Teatro La ZarzuelaUna escena de Clementina en el Teatro de la Zarzuela

Luigi Boccherini (1743-1805) ocupa un lugar destacado en la historia de la música principalmente por su contribución al desarrollo de la música de cámara de la segunda mitad del siglo XVIII. Su producción vocal fue mucho más reducida y se limitó a algunos oratorios, arias y villancicos; destacando su única zarzuela, Clementina, sobre un libreto del dramaturgo madrileño Ramón de la Cruz (1731-1794). Fue esta última un encargo de María Faustina Téllez Girón y Pérez de Guzmán (1724-1797), condesa-duquesa de Benavente, y debió de escribirse en poco tiempo a juzgar por la Advertencia que publicó Ramón de la Cruz en la edición impresa del libreto en 1788: “la escribió [su autor] en el corto término de un mes”. Además, Boccherini reutilizó material temático del “Minueto” de su Quinteto de cuerda en Re menor Op. 25 nº 1 G 295 (1778) para el “Andante” central de la obertura de la zarzuela, lo que bien podría evidenciar la premura en su composición; aunque también pudo tratarse de un guiño del italiano a su público. Después del estreno de Clementina en el palacio de la condesa de Benavente el 3 de enero de 1787, pasó a ponerse en escena en los teatros públicos madrileños.

Su recuperación se produjo en 2009 en el Teatro Español, dentro del XIV Ciclo “Los Siglos de Oro” de la Fundación Caja Madrid y Patrimonio Nacional. Fue entonces interpretada por la Orquesta Barroca de Venecia, bajo la dirección musical de Andrea Marcon y escénica de Mario Gas, a partir de la edición del musicólogo Miguel Ángel Marín. Seis años después, es el Teatro de la Zarzuela (con estos mismos directores, pero con la Orquesta de la Comunidad de Madrid) el que acoge el montaje de esta excepcional zarzuela dieciochesca. No obstante, en la función del domingo 10 de mayo hubo una ausencia clara, de la que se quiso dejar constancia minutos antes de que se alzara el telón: la de José Antonio Gutiérrez (“Guti”), ayudante de dirección de escena de Gas en el montaje de esta misma zarzuela en el Teatro Español, recientemente fallecido. A él fue dedicada la función y a él un emocionado Mario Gas se dirigió al final de la misma, dejando sobre el escenario una rosa en su honor.

No es fácil que una zarzuela del siglo XVIII haga reír a carcajadas al experimentado público del siglo XXI, y mucho menos que lo consiga con el respeto debido al original. Si bien la versión que nos propone el Teatro de la Zarzuela no está exenta de recortes y modificaciones del libreto, como el propio Gas admitiera: “Hemos reducido sustancialmente el texto de Ramón de la Cruz para adaptarlo a los tiempos actuales, hemos incluido dos actores con texto pero sin canto y seis que no hablan”, lo cierto es que esta relectura funciona, y consigue ser efectiva para el espectador contemporáneo sin necesidad de recurrir a propuestas escénicas arriesgadas que trasladen la acción al siglo XXI, cambiando así completamente su significado.

La puesta en escena de Mario Gas fue tan excelente como sencilla, sólo compuesta por un salón con dos espacios que posibilita múltiples juegos escénicos. Demostró el director uruguayo que ―aun con unos decorados y un vestuario ambientados en la época― una zarzuela dieciochesca puede emocionar y divertir al público tres centurias después. Contó para ello con unos cantantes que sobresalieron tanto por su técnica vocal como por sus capacidades actorales. Emotiva fue la interpretación de la soprano Carmen Romeu como Clementina, acompañada por la soprano vizcaína Vanessa Goikoetxea que brilló en su papel de Narcisa (hermana de la protagonista) por su voz y su genial interpretación que de forma continuada produjo la risa del auditorio. Junto a ellas, la soprano Beatriz Díaz borda su papel de Cristeta, la enamoradiza criada; siendo también destacables las interpretaciones de Tony Marsol y Juan Antonio Sanabria como Don Lázaro y Don Urbano respectivamente. Los dos personajes que sólo contaban con texto declamado fueron Don Clemente (el padre de Clementina y Narcisa), interpretado de forma impecable por el actor Manuel Galiana; y el Marqués de Ballesta, a quien da vida de forma convincente Xavier Capdet.

La Orquesta de la Comunidad de Madrid se presentó en formato reducido con el fin de adecuarse a la plantilla instrumental propia del siglo XVIII y, pese a enfrentarse a un tipo de música alejada de su repertorio habitual, supo interpretar la partitura de forma correcta gracias a la dirección de Andrea Marcon, maestro especialista en música barroca.

Cristina Roldán Fidalgo

La OCNE presenta sello discográfico

La Orquesta y Coro Nacionales de España presenta con su nuevo sello discográfico la obra Carmina Burana del compositor alemán Carl Orff (1895-1982). Para esta grabación, la OCNE contó con la dirección musical de Rafael Frühbeck de Burgos, tristemente fallecido en junio de este año, y con la colaboración del coro de la Escolanía del Sagrado Corazón de Rosales y los solistas Auxiliadora Toledano (soprano), Carlos Mena (contratenor), Jochen Kupfer (barítono) y Ángel Rodríguez (barítono).

Para el actual director técnico y artístico de la OCNE, Félix Alcaraz, este nuevo proyecto apoya y comparte la firme convicción de que, alcanzada una sobrada madurez, se hace necesario documentar el presente y el futuro, creando así un legado en el que tengan un lugar especial las obras de compositores españoles y de esta forma recuperar y preservar nuestro patrimonio musical.

ocne carminaCarátula de Carmina Burana

Carmina Burana constituye la primera parte de la trilogía de cantatas profanas denominadas Trionfi (“Triunfos”) basadas en textos latinos que giran en torno al tema del amor, el vino y la naturaleza. Esta obra del pasado siglo juega con ritmos pegadizos, tonalidades sencillas, junto con una instrumentación nutrida y rica en percusiones. De todos es sabido que la parte más conocida de esta obra funciona como introducción a la vez que de conclusión; hablamos del número inicial Fortuna, imperatrix mundi (“Fortuna, emperatriz del mundo”) que habla de lo inconstante de la materia humana en manos de la rueda de la fortuna, tópico muy utilizado en el medievo. Aunque Orff ha compuesto bastantes obras no se interpreta casi nada de él, salvo su omnipresente Carmina Burana que ha marcado un antes y un después como una retrospectiva de la música medieval.

Al tratarse de una obra de larga extensión, el disco se presenta en formato libro-cd, acompañado por un libro con la letra en latín, inglés y castellano. La elección del diseño de la portada guarda relación con la temática de los textos en los que se basa la obra; al estar basados en textos que giran en torno al amor, el vino y la naturaleza, qué mejor obra que la parte central del tríptico El jardín de las delicias de El Bosco para representar visualmente estos elementos. Este disco no sólo supone el inicio de la independencia discográfica total de la OCNE, sino también lo podremos considerar como un homenaje al gran Maestro R. Fruhbeck de Burgos, cuya memoria y estilo a la hora de dirigir, transmitía tal seguridad que parecía que había hablado con el compositor la noche anterior.

Conciertos para acordeón y orquesta es el segundo disco lanzado por el sello de la Orquesta y Coro Nacionales. Por su repertorio y su interpretación, supone un hito en la historia del acordeón, que debemos agradecer al ímpetu de Iñaki Alberdi en el compromiso con la creación actual con la intervención de los compositores Jesús Torres, Ramón Lazkano, José María Sánchez –Verdú y Gabriel Erkoreka; así como la dirección de Nacho de Paz.

Actualmente estamos esperando el lanzamiento de su última producción publicado bajo el sello Deutsche Grammonphon, reviviendo de la mano de la dirección de Josep Pons, la primera gran obra del compositor Manuel de Falla, en una versión actual y poderosa llamada a convertirse en grabación de referencia bajo el nombre de La vida breve.

Alicia López Carral

Jamie Cullum aparta el pop en Interlude

Título: Interlude.
Autor: Jamie Cullum.
Año: 2014.
Género: Jazz.

Canciones incluidas en el disco y su procedencia:

1. Interlude – Dizzy Gillepie, 1942.
2. Don’t you know – Ray Charles.
3. The seer’s tower – Sufjan Stevens, 2005.
4. Walkin’ – Nat King Cole.
5. Good morning heartache (feat Laura Mvula) – Billie Holiday, 1946
6. Sack o’ woe – Cannonball Adderley, 1960
7. Don’t let me be misunderstood (feat Gregory Porter) – Nina Simone, 1964
8. My one and only love – 1947
9. Lovesick blues – 1922.
10. Losing you – Randy Newman, 2008
11. Out of this world – Mercer, 1944
12. Make someone happy – Musical Do Re Mi, 1960.

Lo prometido es deuda, y cuando Jamie Cullum prometió un disco íntegro de jazz sabíamos que lo cumpliría y con creces. Los aficionados de este género somos conscientes del potencial de Jamie, por ello no es de extrañar que retomara las bases del jazz más profundo, y lo ha hecho en su séptimo y último disco de estudio, Interlude, que salió publicado el pasado octubre tras una grabación en tiempo récord. Con un total de 12 temas, se trata de un disco que se concibe como un homenaje al jazz y al blues mediante 12 estándares con temas emblemáticos del género; una novedad en el prestigioso pianista, pues se trata del primer álbum en el que no incluye una canción propia.

Carátula de “Interlude”

Pero eso no implica que Cullum haya variado su estilo. Es más que lógico entender que no le haya resultado complicado realizar un disco de estándares a un pianista y cantante que ha bebido de ellos en su formación, sin embargo, lo que diferencia a este disco es que no ha perdido la chispa y el carácter del estilo personal de Jamie. Los arreglos y la interpretación de cada uno de los estándares siguen la estela a la que el pianista nos tiene acostumbrados, sin perder un ápice de carácter y demostrando, una vez más, que es capaz de sobrepasar los límites establecidos. La vertiente pop con la que mezclaba los temas en sus anteriores trabajos ha quedado relegada en Interlude a un jazz pulido y renovado que bebe del swing proveniente de las más importantes BigBands de los años 30, consiguiendo de este modo una dosis perfecta entre modernidad y tradición.

Para realizar la grabación de este disco se han necesitado tan sólo tres días, un tiempo récord en el que se plasma un trabajo excelente y para el que Jamie ha contado con la ayuda de Laura Mvula, joven vocalista de soul, que aporta su voz en el tema Good Morning Heartache, un arreglo del original de Billie Holiday, que data de 1946. Del mismo modo, el gran Gregory Porter, realiza una colaboración junto al pianista en la canción Don’t let me be misunderstood, canción con la que presenta el disco y que Jamie ha escogido como primer single, un brillante arreglo del conocido tema interpretado por Nina Simone y posteriormente por el grupo The Animals.

Diego Peláez

Concierto “Del objeto al paisaje II”

II Congreso Internacional: Espacios sonoros y audiovisuales-JIEM 2014
Concierto: “Del objeto al paisaje II”
Obras de Bernard Parmegiani, Sergio Luque, José Luis Carles y Cristina Palmese, Ricardo Atienza, Luis Robles y Barry Truax
Auditorio 400 del Museo Nacional de Arte Reina Sofía, 4 de Diciembre de 2014, 19:30 h.

El pasado jueves 4 de Diciembre, a las 19:30 horas, tuvo lugar en el Auditorio 400 del MNCARS el segundo concierto de las 20ª Jornadas de Informática y Electrónica Musical, en el marco del II Congreso Internacional Espacios Sonoros y Audiovisuales: Experimentación sensorial y escucha auditiva.

imagen-prensa-info-general5_0Auditorio 400 (©Museo Nacional de Arte Reina Sofía)

Al patio de butacas del auditorio acudieron —algo más de un tercio de las localidades del auditorio— personalidades del mundo de la música, ponentes del congreso, profesores y alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid, además de los propios organizadores: Adolfo Núñez, José Luis Carles y Marisa Luceño. En palabras del propio Núñez recogidas en el programa de mano, era “un concierto dedicado a la memoria de Bernard Parmegiani, gran maestro de la música electroacústica, que murió hace un año”.

Como era lógico por la dedicatoria, el concierto se abrió y se cerró con la obra maestra de Bernard Parmegiani La creación del mundo: Moins l’infini. Esta obra es una alegoría al origen de los tiempos. El primer movimiento evoca el principio de la tormenta y el caos donde emplea una una amplia gama de microsonidos, creando una tensión y un sonido que van en aumento, simulando los choques de las partículas y los átomos. Le siguió la obra de Sergio LuqueSurveillance, donde todos los sonidos son sintetizados y filtrados mediante síntesis granular, estocástica, algorítmica, por medio del programa Supercollider.

Tras ello se escuchó la pieza de José Luis Carles, Lazos temporales, que había creado una gran expectación ante el preestreno en el Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música (UAM) una semana antes. Desde mi punto de vista y por parte de algunos asistentes, perdió grandiosidad, ya que la semana anterior fue interpretada en directo con los electrosonidos producidos por José Luis Carles mezclados con el piano, interpretado por Jean Pierre Duppy y Rafael Vargas, la voz de Mónica García —con texto de Lola M. Goytre—, y las imágenes de Cristina Palmese, bajo la supervisión técnica de sonido y audiovisual de Juan Camilo Sánchez y Luis Felipe Camacho. De ahí que la interpretación que se llevó a cabo en el Auditorio 400 quedará pobre con solo la proyección de las imágenes del proceso de elaboración de la obra y el sonido grabado el día del estreno. Anécdotas aparte, esta obra es la fusión entre electroacústica (piano y sonidos creados en directo), la voz y la imagen con el fin de mostrar la conjunción y el ensamblaje de estas artes y que tiene como nexo de unión el sonido y la imagen.

Posteriormente, le llegó la hora a compositor Ricardo Atienza —que ya es la segunda vez que repite en este congreso, dos años atrás presentó otra composición— con su obra Stckhlm kalejdoskop, en la que pretende conseguir la escucha flotante que experimenta el ser humano en su día a día en el espacio urbano, por medio de la yuxtaposición de distintos sonidos entre sí y de una forma anárquica. La obra fue compuesta mediante el programa Pure Data junto a unas aplicaciones creadas por Atienza.

Hubo un breve receso mientras se colocaba sobre el escenario con clarinete en Mi b el joven Marcos Llorca para interpretar la obra de Luis Robles, M-Obelisk Hoquetus. Una pieza que, a pesar de la magnífica interpretación de Llorca, se quedó escasa para un público exigente por el sonido electrónico que salía por los altavoces. La pieza estaba compuesta de forma algorítmica, excepto la cadencia del solista, donde se mezclan distintos elementos melódicos y con una clara reminiscencia al periodo del Clasicismo.

Luego le siguió la obra de Barry Truax, Hearth and Steel for 8 digital soundtracks. Una composición que evoca el paisaje sonoro de los astilleros del pasado siglo. La mezcla y sintetización del sonido de Truax es majestuosa y cargada de una gran fuerza que llamó la atención de los asistentes.

Para clausurar el concierto, como no podía ser de otra manera volvió a sonar el movimiento “Réalité” de La creación del mundo, del homenajeado Bernard Parmegiani.

Fco Javier Amaro Meco